AQUÍ les comparto una excelente nota vía periódico El Nacional R.D., sobre la violencia doméstica en cuarentena. He tenido que escuchar algunas historias y dar acompañamiento a distancia. No es fácil. Sé, y estoy consciente de la línea delgada que existe entre el victimario y la víctima, pero aun así creo que debemos estar muy pendientes y no dejar de escuchar a quienes a gritos nos piden auxilio.
«La ONU explica, refiriéndose a la cuarentena por La COVI-19, cómo las “personas sobrevivientes de violencia pueden enfrentar obstáculos adicionales para huir de situaciones violentas o para acceder a órdenes de protección y/o servicios esenciales que pueden salvar vidas, debido a factores como las restricciones de la circulación”.
Y hace siete recomendaciones precisas a seguir:
1. Aumentar la inversión en servicios de ayuda en línea y en organizaciones de la sociedad civil. Dentro de los presupuestos para desastres, es indispensable incluir la prevención de estas violencias en tiempos de cuarentena, como es el caso.
2. Garantizar que los sistemas judiciales sigan procesando a los abusadores. Las Unidades especiales establecidas, reciben los casos, pero deben prever la forma de acudir a donde están las víctimas, sobre todo después de la hora de toque de queda, un trabajo que sería conjunto con la PN, el personal de la Unidad y las Casas de Acogida.
3. Establecer sistemas de alerta de emergencia en farmacias y tiendas de comestibles. Siendo los únicos establecimientos que pueden estar abiertos, la PGR, el Ministerio de la Mujer y la PN, deberán tener un personal mínimo en estos lugares, donde las mujeres puedan recurrir a solicitar apoyo y se les pueda dar la respuesta adecuada.
4. Declarar los centros de acogida como servicios indispensables. Es sabido que no tenemos suficientes Casas de Acogida, sin embargo, hay que hacerlas funcionar a tiempo completo, mantenerlas preparadas y hacérselo saber a los puntos del servicio de atención, como opción frente al riesgo de muerte.
5. Crear formas seguras para que las mujeres busquen apoyo, sin alertar a sus abusadores. De manera urgente, crear un programa comunitario de rescate que funcione con esfuerzos triangulados, entre las PN, la Fiscalía y las organizaciones de la sociedad civil.
6. Evitar la liberación de prisioneros condenados por cualquier tipo de violencia contra la mujer. Frente al plan de prisión domiciliaria a presos enfermos y con más de sesenta años, se debe prohibir el beneficio del mismo a aquellos presos que están privados de libertad por violencia de género contra las mujeres y las niñas: violadores, golpeadores, amenazadores, feminicidas, etc.
7. Ampliar las campañas de concienciación pública, en particular las dirigidas a hombres y niños. Así como se ha establecido el #Quédatecasa, debe incorporarse un aviso claro a los hombres a la no violencia en la cuarentena, y también a las mujeres, niñas y niños, para que sean capaces de denunciar y buscar ayuda.
Las cifras de la PN, el M. Mujer, la PGR y la Casa de Acogida, justifican la aplicación de estas recomendaciones».